El exceso de peso, llevar una rutina estresante, fumar, no hacer ejercicio y tener malos hábitos alimenticios son factores determinantes para desencadenar el problema de salud más popular y peligroso en los países occidentales: infarto de miocardio, o como se le conoce popularmente, el ataque corazón. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en la mayoría de países de esta zona del mundo hay un promedio anual de 325.000 muertes por ataque al corazón. Es un alto índice de muertes y eso que no están restringido todos. El problema puede afectar incluso a las personas que mantienen una rutina saludable.

Qué sucede en el corazón para que se produzca un ataque

El ataque cardíaco es básicamente la muerte del corazón. El músculo del corazón para de recibir la sangre – que lleva oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo – y la falta de riego, como resultado de la obstrucción de las arterias coronarias, hace que deje de funcionar.

El proceso que desencadena el problema es relativamente lento y puede tardar años para dar el desenlace fatal. “Con un alto contenido de el colesterol y el exceso de grasa, se van acumulando a través de los años en las paredes internas de las arterias para detener por completo el flujo de la sangre”, explican la asociación médica de cardiólogos.

Según los expertos, la sangre empieza a fluir lentamente debido al engrosamiento de la placa de grasa (ateromas) en las arterias. Con esto, el corazón se vuelve menos potente y se forman señales en la forma de un dolor intenso, llamado angina. “En las personas que ya tienen una predisposición genética, o que tienen uno o más factores de riesgo como la hipertensión o la diabetes, este proceso es mucho más intenso”, dicen los cardiólogos.

En el siguiente paso el ateroma se rompe para cubrir la herida, lo cual causa que las plaquetas se unen para formar un coágulo de sangre (trombo) hasta que la carga total obstruye la arteria: un coágulo que impide que la sangre pase, y se detenga, dejando de irrigar el miocardio. La duración de todo el proceso tarda sólo unos minutos. Sin embargo, cuando exceda de 20 minutos, el daño puede ser irreversible. “La gravedad de un ataque al corazón depende en gran medida del tamaño de la zona afectada del corazón. Si el bloqueo está en una arteria principal, es necesario que la asistencia sanitaria sea urgente. De lo contrario, es una muerte segura”, advierten los cardiólogos.

Los síntomas de un ataque al corazón está a punto de suceder no siempre son evidentes: además de dolor o presión en el pecho, puede haber dificultad para respirar, dolor en los brazos, el cuello, los hombros y la espalda, mareos e incluso desmayos. Sin embargo, algunas personas pasan por la experiencia sin sentir nada.

Tratamiento y prevención

No todos los ataques al corazón son graves y hay formas de tratamiento para aquellos que han tenido la experiencia. Según el cardiólogo, la medicina ofrece medicamentos para revascularizar la zona afectada.

Hay también procedimientos e intervenciones quirúrgicas, tales como angioplastia, que devuelve el riego a través de un catéter que viaja a través de los vasos en el corazón. En esta técnica, una especie de globo inflado se ensancha las arterias estrechas y libera el flujo de sangre. En muchos casos, una especie de muelle pequeño se coloca para asegurar el paso de sangre y por lo tanto el músculo es irrigado.

Desde las venas de circunvalación se utilizan en los casos más graves, donde varias arterias están bloqueadas por placa grasa. La tasa de éxito de estas técnicas es 90%. “Evita una atención al ictus que es relativamente simple. Si se mantiene alejado de factores de riesgo como el tabaquismo y el sedentarismo, es un comienzo”, el cardiólogo recomienda. Una dieta equilibrada, control del colesterol y la presión arterial también influye. Así como uno debe buscar alternativas para aliviar el estrés y la tensión.